La entrega de la vida

por Jorge Castillo

Paco Rentería M

Para mí no hay prostitutas,

hay entregas

y retribuciones malas.

Así como no hay dios,

no hay prostitutas.

 

Todo lo que hay es incorrectamente valorado.

Un libro, terrible y bondadoso,

perverso, sin medidas

venido de otro mundo,

adicto a sus esclavos.

 

Esclavos que elaboran dulces

racimos de palabras.

Oscuros dulces escribanos,

traidores de los libres.

Libres envenenados.

 

¿O quién cree que al despertar

aún dormita?

En sueños le cortaron a David

su larga libertad.

Sansón lo lapidó.

 

Job, lejos de dios,

contuvo su justicia.

¿Hay recompensa digna?

Si te arrodillas, ganarás,

Dijo la niebla, el cielo que yo te hice olvidar.

 

¿Quién va a creer que es sabio

el mismo claudicante?

Os doy todo sabiendo

que no me pagarás.

 

Solamente a los ojos de los libres,

lejos del muerto dios, mi amor ha de brillar.

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