Quiosco

por Jorge Castillo

Un quiosco igual que muchos en México, o quizá incluso como muchos otros en el mundo. Ubicado al centro de una plaza, rodeada a su vez por edificios coloniales. En la plaza descansan las personas en bancas públicas, juegan los niños. Es sábado por la tarde. La mayoría de los negocios cerrados. Hay una calma intemporal. Nadie tiene prisa. Se escucha una música instrumental en armonía con el silencio. El sol nos funde en ese sueño vespertino. Las hojas de los árboles caen y se despiertan en murmullos. Aves elocuentes adivinadas en monosílabos invisibles, replicadas en tertulias de cantera. Nadie tiene que ir a ningún lado. El sábado, el quiosco y las personas son de ahí.

Imagen

Anuncios