Nada es como tú…

por Jorge Castillo

Nada es como tú,

mi rosa transformada.

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Tú que fuiste mi país,

mis alimentos.

La luna, el sol,

y toda luminaria.

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Así como hace un ciclo

todo giro y todo

pensamiento, lucidez

y sueño mío,

todo era tuyo

mi país.

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Son tuyos mis secretos,

mi corazón impuro

mi amor que mucho tiempo

estuvo triste y solo.

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Soñé mi voluntad volar

y nunca desperté.

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Salto al vacío sin cuerpo,

dejo mi nombre en rústico perchero

mas con la tierra entrelazado. Infusión

de hojas de mi memoria. Se la beben

las distancias prolongadas del vacío.

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Salto al vacío sin alma

y tú me recoges

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Estoy muerto, me desangro

de amor infinito. En los ríos

de instantes rojos te sumerges.

Ya estoy muerto y vuelvo a ti.

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Quiero que veas

la joya que no te regalé.

Era mi corazón como si limpio fuese:

Azul y de cristal y un cordón negro.

Debías tenerlo tú y yo lo he perdido

entre la tierra y las piedras de los tiempos.

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Estoy muerto y vuelvo a ti

que me recuerdas. Vas conmigo,

sois como un susurro de la brisa

mientras voy por la caverna.

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Me sostienes, acompañas

mi cadáver. Lo quieres

convencer de que está vivo.

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-Jorge Castillo Martínez.

Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente y el autor.

 

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